Cómo empezar a decorar tu casa sin perder el norte - Mil y una casas
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En decoración, coloca siempre una pieza controvertida. Dará tema de conversación a tus invitados

Esto es lo que afirmó Dorothy Draper (1889–1969), pionera en la decoración de interiores estadounidense y primera mujer en profesionalizar el servicio de diseño de interiores.

Y, aunque nos pese, no iba muy desencaminada.

Los objetos estrambóticos siempre han sido motivo de debate en la sociedad.

Pensemos, sino, en la típica estatuilla esperpéntica (seguramente en forma de gnomo) en el jardín de algún vecino/a o en el cuadro horroroso del salón de un amigo/a (o incluso del nuestro propio). Seguro que más de uno, habrá estado hablando sobre ello durante horas o días.

Y es que la decoración es un arte en sí misma.

Un arte que se ha popularizado y que está al alcance de todo el mundo que tenga ganas de singularizar su espacio y hacerlo único. Ganas, que no es lo mismo que estilo.

Si nos damos cuenta, este arte ya existía desde el tiempo de las cavernas. Los hombres prehistóricos decoraron sus cuevas con las hoy denominadas “pinturas rupestres” llenas de bisontes, mamuts, ciervos y también líneas que creaban un mundo mágico a su alrededor.

Y hoy, decenas de miles de años después, seguimos haciendo lo mismo. Decoramos el espacio que habitamos con símbolos y objetos que nos dan identidad.  La decoración es una prolongación de nuestros gustos, inquietudes e intereses. Esta es la ventaja y, a la vez, el problema del asunto: todo es válido para quién lo pone (desde el florero horripilantes en el recibidor, hasta las cortinas de diseño en el salón) y juzgable a ojos de quién lo ve.

Sin embargo, si queremos que nuestra casa sea un lugar dónde todo fluya, sin caer en tópicos ni ideas extravagantes, hay algunos tips que pueden ayudarnos en esos momentos en blanco, sin perder el norte.

En lugar de tirar de color e inspiración en revistas, y llenar nuestra casa de pinceles y pinturas a cuál taller de Van Gogh, ¿por qué no intentamos centrarnos en lo realmente importante a la hora de decorar?

La decoración funcional sabe mucho de ello, una decoración enfocada en aprovechar los espacios de manera eficiente.

Así pues, ¿por dónde empezar?

En primer lugar, es importante tener un esquema visual de cómo es nuestra casa y los distintos espacios que la conforman. ¡La decoración se convierte en una tarea divertida y fructífera si se sabe cómo aprovechar el espacio!

Evidentemente, a priori pensarás que sabes perfectamente cuántas habitaciones tiene tu casa, cómo están distribuidas… pero si haces un croquis sobre papel, te darás cuenta del espacio que ocupa cada habitación realmente y la forma que tiene. Es como una toma de contacto con la realidad de nuestra casa, pues, no es lo mismo, un salón abierto con la cocina integrada, que un salón rectangular o un salón con terraza.

Obvio, ¿verdad?

Cada espacio tendrá una decoración muy diferente, enfocada a potenciar o disimular determinados elementos.

En segundo lugar, debemos pensar cuánto tiempo estaremos en casa y qué habitaciones vamos a decorar primero. Si, por ejemplo, somos de los que volvemos de trabajar a altas horas de la noche, quizás priorizamos una buena decoración en el salón, que nos haga sentir cómodos y a gusto, antes que tener un recibidor de portada de revista.

Así pues, anota, debajo del croquis en qué habitaciones crees que usarás más tiempo cuando estés en casa.

De esta forma, estarás priorizando los espacios y tu cabeza no andará como loca buscando ideas para todos los rincones.

En tercer lugar, antes de ponerte a decorar sin ton ni son, deberás anotar qué presupuesto quieres invertir en la decoración de la casa. Quizás, prefieres ahorrar para comprar un sofá nuevo, a gastarte mucho dinero en estanterías, sillas para la cocina o alfombras. ¡Tranquilo, no eres el único/a!

Tener claro qué dinero vamos a destinar a la decoración, hará que pensemos de forma mucho más racional y no nos dejaremos llevar por los impulsos que, muchas veces, nos empujan a comprar objetos que no sintonizan con nuestro estilo.

Y este es, precisamente otro punto a tener en consideración: el estilo.

 ¿Somos más de estilo rústico? ¿Preferimos los muebles de madera a otros de estilo industrial? ¿Nos sentimos cómodos con un estilo más minimalista?, ¿o somos partidarios de un horror vacui, en el que no haya ni un milímetro de pared desnuda en nuestra casa?

Todas estas cuestiones son clave, pues van a definir nuestro estilo y nos harán un poco más conscientes de lo que nos gusta y de lo que no, sin guiarnos por modas pasajeras.

Una vez tenemos claro estos previos a la hora de decorar, algunos consejos generales para ponerse manos a la obra:

  1. Intenta aprovechar el espacio que tienes de forma eficiente. El croquis te ayudará mucho a ello, detectando qué puedes potenciar en cada espacio. Si quieres, empieza solo por dos habitaciones y luego, cuando estén listas, ve a por las demás.
  2. Utilices la gama cromática que utilices, juega con los contrastes. Ponle una nota de color a tu habitación con algún objeto que rompa esa harmonía visual. ¿Te imaginas un marco amarillo en una pared gris?
  3. Piensa siempre en términos de funcionalidad: menos es mejor. Ayúdate de muebles como estanterías o cajones, que ordenan el espacio y facilita el paso dentro de la casa.
  4. ¡No olvides la luz! Si no tienes ventanas en una habitación, busca cómo puedes incluirla de forma artificial para aportar calidez y confort.
  5. Atrévete con las alfombras, cortinas, cestos, cojines y cualquier elemento que le dé un plus a tu habitación. Juega con las texturas y los materiales, no les tengas miedo.

¿Y tú? ¿Cuál dirías que es la habitación más complicada de decorar?

¡Manos a la obra!

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