Feng Shui: cómo aumentar la energía positiva en casa - Mil y una casas
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 Descubre cómo fluye la energía de tu hogar a través del Feng Shui

Según la práctica milenaria del Feng Shui, todo es energía y vibración. Esta energía, llamada chi, está presente en todo lo que nos rodea, influyéndonos a nivel físico y mental de una forma casi imperceptible, pero muy poderosa. Y esto, evidentemente, también es palpable en el hogar, el lugar dónde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo.
Para los seguidores del Feng Shui, la forma en la que decoramos y orientamos nuestra casa condiciona el flujo de la energía. Seguramente, la mayoría de nosotros lo hacemos de forma inconsciente, siguiendo nuestros propios criterios o los que explica algún decorador en la revista del domingo. Sin embargo, existen flujos de energía que determinan y condicionan nuestro bienestar y que no deberíamos tomar a la ligera.

Cuando entendamos que nuestras casas son
entidades vivas que nos influyen a nivel energético,
comenzaremos a observarlas con otros ojos.

Si somos capaces de buscar el equilibrio a través de sus principios, permitiremos que esa energía fluya libremente y, según el Feng Shui, mejoraremos nuestra calidad de vida y también la de nuestras emociones.

¿Y cuáles son los principios que debemos tener en cuenta para aumentar ese flujo de energía positiva en nuestro hogar?

¿Y cuáles son los principios que debemos tener en cuenta para aumentar ese flujo de energía positiva en nuestro hogar?

Como es adentro, es afuera

Este principio nos remarca la importancia de tener una casa limpia, ordenada y ventilada para sentirnos bien internamente, pues todo lo que hacemos fuera tiene su reflejo en nuestro mundo interior. Si dedicamos unos minutos al día a tener la casa limpia y ordenada, sentiremos mucha más paz y tranquilidad. En cambio, cuánto más oscura y atiborrada de cosas esté, menos fluirá la energía vital y peor nos sentiremos internamente.

Busca el equilibrio a través de los opuestos

Tal y como marca la teoría del Yin y el Yang, los polos opuestos se complementan y equilibran. Este principio se traduce en la búsqueda de elementos complementarios. Por ejemplo, si tenemos un espacio con colores oscuros y poca luz natural, deberemos equilibrarlo con colores claros, espejos o una mejor iluminación que nivelen la balanza.

No descuides las formas

El Feng Shui se inclina por formas suaves y ondulantes, ya que estas favorecen la circulación de la energía chi.  Eso no significa, sin embargo, que todas las formas tengan que ser así, pues aquellas que son rectas nos aportan una sensación de orden y disciplina que también necesitamos. El truco está en buscar el equilibrio. El exceso de formas cuadradas provoca una sensación de rigidez y de ambiente poco acogedor; mientras que el exceso de formas curvas implica una sensación de falta de enraizamiento y estabilidad. Así que, en la medida de lo posible, busca un equilibrio entre ambas.

La influencia del color y la iluminación

El Feng Shui nos invita a tomar conciencia que nuestra casa, y lo que hay en ella, está en constante interacción con nosotros a nivel físico y emocional. Por ejemplo, el hecho de cambiar el color o la iluminación de una habitación puede provocarnos mejoras físicas y emocionales importantes. Conviene, por lo tanto, no pasar por alto estos elementos y entender cómo nos afectan anímicamente en el día a día. Pregúntate, por ejemplo: ¿de qué color es tu habitación?, ¿te ayuda a relajarte y a descansar o, de lo contrario, anima tus pensamientos internos?

El orden y la limpieza

Como decíamos en el primer principio, el orden es la base de todo. Cuando la energía chi se mueve libremente por una habitación genera sensación de bienestar y armonía. Pero, en cambio, si en un espacio hay desorden o acumulación, la energía no circulará como sería deseable. Además, científicamente, se ha demostrado que el desorden puede aumentar los niveles de cortisol, responsables del estrés. Por ello, dediquemos tiempo a mantener las habitaciones limpias y ordenadas.

Ama tu casa

Haz de tu casa un lugar que te enamore, pues una casa no debe ser entendida solo como una simple vivienda, sino que debe encarnar el concepto de hogar en mayúsculas. Si existe algo que te genera recuerdos negativos o tristes, despréndete de ese objeto inmediatamente. Llena tu hogar únicamente de recuerdos y experiencias positivas.

Pasemos a ver cómo se traducen estos principios en tres estancias clave. Según el Feng Shui, en estos tres ambientes transcurre el 90% de la energía:

El recibidor o la entrada

El recibidor o la entrada es una de las zonas más importantes. Por ahí es por donde entra la energía chi que nutrirá el resto de la casa, así como las oportunidades que nos van llegando a lo largo de la vida.  Por ese motivo, es el primer lugar que debemos armonizar.

Antes de nada, conviene mantener la entrada y el recibidor ordenado y asegurarnos que la puerta se puede abrir completamente sin dificultad. Por otro lado, también es recomendable colocar plantas naturales u otros objetos, como fotografías familiares, que nos transmitan una sensación positiva nada más entrar en casa. En el caso de que tengamos espejos, estos deben situarse siempre en una pared adyacente, pero nunca enfrente de la puerta principal, pues según el Feng Shui absorberían toda la energía que traemos de fuera.Si quieres, aquí tienes algunas ideas con encanto para tu recibidor:

La cocina

La cocina es un espacio donde podemos potenciar nuestra alimentación y, por ende, nuestra salud. Pero, para ello, necesitamos que fluya la energía para que nuestra creatividad se ponga en marcha.

Una de las primeras premisas para tener una cocina con buen Feng Shui vuelve a ser el orden. El desorden, a largo plazo, puede generarnos estrés, un ingrediente que necesitamos evitar a toda costa la hora de cocinar. Un buen remedio puede ser utilizar separadores, cestas o mimbres, así como tener los ingredientes en botes de cristal pa

ra que estén siempre a la vista.

Otro elemento que podemos tener en cuenta es el color. A la hora de escogerlo, se recomiendan colores que nos acerquen a la naturaleza, como los amarillos, los ocres y los colores tierra. Para potenciar, aún más, esa conexión con la naturaleza es importante equilibrar la presencia de electrodomésticos con otros objetos hechos de barro o madera. También son bienvenidas las plantas aromáticas, que además de activar la energía nos proporcionan un agradable aroma. Por último, podemos añadir algún jarrón con flores e intentar cambiarlas en cada estación para fomentar esa conexión.

El dormitorio

El dormitorio es otro de los puntos neurálgicos de la práctica del Feng Shui, pues es el lugar donde descansamos y nos recargamos energéticamente. Como primer punto, debemos fijarnos en la posición de la cama. Ésta no debe quedar en línea recta con la entrada de la habitación, ni con la puerta del baño (en caso de que tengamos). Siempre es recomendable situarla en una pared alejada de la puerta de entrada.

En segundo lugar, se recomienda colocar un cabecero para darnos sensación de seguridad, así como una mesita de noche a ambos lados de la cama para aportar sensación de equilibrio.

En tercer lugar, debemos evitar elementos encima de la cama, como lámparas o ventiladores que puedan perturbar nuestro descanso generándonos, inconscientemente, una sensación de amenaza.

Utilizado correctamente, el Feng Shui puede ayudarnos a sentirnos más plenos y felices, generando una energía armónica en todas las habitaciones.

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