Protege tu higiene - Cómo utilizar los geles desinfectantes
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Todo lo que debes saber antes de utilizar un gel desinfectante

El pasado domingo, Ana se levantó con el garaje de su casa inundado. Una arqueta se había atascado y el agua no paraba de salir por la fuerte lluvia. Llamó a toda prisa a su técnico de confianza y, afortunadamente, llegó a su casa en un par de horas para solucionar el problema. Después de 20 minutos, el agua había parado. Cuál fue su sorpresa cuando, en el momento de firmar la factura, el reparador le ofreció a Ana un bolígrafo acompañado de un gel de manos. .

Seguramente, si hace unos meses alguien nos hubiese ofrecido un gel desinfectante para lavarnos las manos, nos hubiésemos quedado más que sorprendidos. Los geles desinfectantes no eran productos habituales en nuestras vidas, ni siquiera estaban en el ranking de productos más demandados en farmacias o supermercados. Hoy, en cambio, es un producto en búsqueda y captura.

Lo que le ocurrió a mi amiga Ana no es fortuito.Los geles desinfectantes han llegado para quedarse y, sin darnos cuenta, se han convertido en un producto más en nuestro día a día, conviviendo disimuladamente entre mascarillas y guantes.

¿Y por qué ha llegado a ser un producto tan demandado?

Desde las instituciones sanitarias, se nos remarca continuamente la importancia de un buen lavado de manos (como mínimo, de veinte segundos) y el uso de geles desinfectantes si no disponemos de agua y jabón cerca. De ahí su notable reaparición, pues siempre habían estado ahí, esperándonos en las últimas estanterías del supermercado.

El hábito de lavarnos bien las manos con agua y jabón, junto a los geles desinfectantes, van a acompañarnos durante mucho tiempo como medida de protección ante posibles infecciones

En cuánto al lavado de manos, más o menos todos conocemos la técnica correcta. Según la OMS, los pasos serían los siguientes:

  1. Mojarse las manos.
  2. Aplicar jabón para cubrir toda la mano.
  3. Frotarse las palmas de las manos entre sí.
  4. Frotar la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda, entrelazando los dedos y viceversa.
  5. Frotar las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados
  6. Frotar el dorso de los dedos de una mano contra la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.
  7. Frotarse con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.
  8. Frotarse la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.
  9. Enjuagarse las manos con abundante agua.
  10. Secarlas con una toalla de un solo uso.
  11. Utilizar la toalla para cerrar el grifo

¿Pero qué sabemos de los geles desinfectantes?

De entrada, sabemos que se convierten en la solución perfecta cuando queremos desinfectarnos y no disponemos de un punto con agua y jabón cerca. Simplemente, debemos depositar sobre las manos secas una pequeña cantidad y frotarlas entre sí, prestando especial atención a las palmas, el dorso y la zona entre los dedos, hasta que el producto se haya secado.

En segundo lugar, para que sea eficaz, debe tener una gradación de alcohol elevada. En concreto una dosis superior al 60 por ciento de alcohol.

En tercer lugar, sabemos que son capaces de eliminar los microorganismos presentes en nuestras manos de forma rápida en pocos segundos. No obstante, no elimina la suciedad que sí es capaz de quitar el jabón. Por eso es tan importante no sustituir uno por otro, sino complementarlos. Los geles no deben remplazar, en ningún caso, un buen lavado de manos. 

Por último, el abuso de este producto puede llegar a provocar cierta sequedad e irritación, ya que su alto contenido en alcohol reseca nuestra piel.  Para que ese alcohol no afecte negativamente a nuestras manos, se recomienda utilizar posteriormente una crema hidratante con buenos ingredientes para evitar posibles irritaciones.

Pero lo mismo ocurre con el uso excesivo de agua y jabón, que también tiene efectos negativos. El hecho de lavarnos demasiadas veces las manos, imposibilita que nuestra epidermis tenga tiempo a generar nuevos aceites y, por lo tanto, la deja desprotegida ante posibles gérmenes y bacterias. En consecuencia, debemos hacer un uso moderado, sin obsesionarnos, de cada uno de los métodos de higiene de los que disponemos.

En resumen, los geles desinfectantes son una opción muy útil y práctica cuando estamos fuera de casa y cabe la posibilidad de estar en contacto con zonas de riesgo como, por ejemplo, el autobús o el metro, que son espacios reducidos que compartimos con muchas otras personas. Además, tienen un tamaño perfecto para llevarlo con nosotros a todas partes.

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